Regazzoni presentó una escultura más que evoca un auto de Fangio

El auto se puede ver próximo al que fue inaugurado durante los festejos por el centenario del “Quíntuple”. Formará parte de una obra que tendrá más elementos. El artista respondió críticas y pidió apoyo para un grupo teatral local.



(ESCRIBE JOSE IGNACIO OTEGUI)El reconocido artista plástico Carlos Regazzoni, que desde hace más de cuatro meses se encuentra viviendo en una casilla rodante en el cruce de rutas 226 y 55, agregó una escultura más a la que ya había realizado en homenaje a Juan Manuel Fangio recreando la “Flecha de Plata”, como se conoce al Mercedes-Benz W196 carenado con que el balcarceño consiguió dos de sus cinco títulos mundiales.





En este caso se trata de la Maserati 250F, unidad con la que Fangio logró su último campeonato del mundo de Fórmula Uno, en 1957, luego de la recordada competencia de Nürburgring, Alemania, en la que se impuso sobre las Ferrari de los británicos Mike Hawthorn y Peter Collins.



En una pausa durante su trabajo, Regazzoni junto a la profesora de la Escuela de Arte local, Gabriela Scarpatti, recibió a la prensa, y presentó la nueva escultura, la cual resalta por su color rojo, y que aun se encuentra en tareas de terminado. Consultado acerca de que queda por hacer en el lugar, el artista sostuvo que “hay más. Cómo decía un amigo mío: en un pueblo que no me quiere no hago falta. Hice la Maserati como complemento de la Flecha de Plata con lo cual se conmemoran los cien años de Fangio. Y va a haber un segundo repique cuando terminen el restaurant y la oficina de turismo, para que se sostenga la forma, entre lo que está, entre las esculturas y el edificio. Algo así como la entrada del autódromo de Buenos Aires”.



En un momento había trascendido que el escultor tenía deseos de hacer más autos de los que manejó Fangio. Al respecto, él mismo explicó que “quería hacer todos los autos de Fangio, que son como diez. Todo eso implica un lugar un poco más grande, y hay que ver si el Municipio está de acuerdo”.



Las críticas

En la ocasión también se habló respecto de las críticas que algunos grupos políticos hicieron sobre la obra, algo que tuvo eco en la última sesión del Honorable Concejo Deliberante. Regazzoni relativizó esto, y replicó que “en el Concejo Deliberante, aparte de hacer papas fritas, podrían discutir temas más importantes. Esto está todo firmado, se firmó un contrato, esto lo paga el ministro (Florencio) Randazzo, por parte del gobierno nacional. Lo único que pido es que no metan palos en la rueda. Los que perdieron que se la banquen”.



“Qué se dejen de joder si hay alguno que tiene microbios asesinos en la cabeza. Aquí nadie se llevó ni un puto mango que no le corresponda. Nadie. No hubo comisiones ni segundas intenciones. Fue todo clarito. El intendente (José Enrique) Echeverría y (el secretario de Obras y Servicios Públicos) Carlos Cortés se brindaron honestamente a realizar esta obra. Lo que pasa es que hay gente con microbios, y ponen palos, y discuten pelotudeces. Yo se que hay algunas contras, pero yo le digo a esos nabos que nunca hicieron nada, que son miserables, que guardan la plata debajo del colchón mientras otros se mueren de hambre, que no jodan”, agregó.



Además, destacó que nadie le “condicionó a nada. Nadie me dijo cuidado con los metros que haces, porque el asfalto cuesta tanto el metro. Yo igual fui cauto y generoso para que las arcas no se gasten rápidamente. Así que la obra es toda mi responsabilidad, y en eso tengo que agradecer a Echeverría, a Cortés, y al pueblo que participó muchísimo”.



Apoyo a artistas locales

Según Regazzoni, que en los próximos días partirá hacia Berlín, la capital alemana, para realizar una escultura, de su estadía en Balcarce lo que más le impresionó es la juventud relacionada con el arte. “He estado por distintos pueblos, como Azul, General Lamadrid, Viedma, Junín, Tucumán, Salta y otros más. Y acá encontré en la juventud unos deseos de producir algo para el pueblo, pero que no tienen mucho apoyo desde el área de Cultura, o sí, no lo se. Lo que quieren hacer es un teatro de rancherías, que me parece que es algo fantástico, porque se dejó de ver ese teatro, que se hacía en las barracas, con los gauchos. Estoy predispuesto y los quiero ayudar a hacerlo, porque me parece que es muy interesante para la ciudad”.



“Esa gente del teatro, con ellos, fue que hice la Maserati. Ninguno sabía nada, ni soldar, y fueron aprendiendo. Y esto está hecho con la gente del teatro de rancherías de Balcarce, cuya directora está presente acá”, añadió sumando a la charla a Scarpatti.



La docente balcarceña explicó como se generó esa relación con Regazzoni: “Curiosamente una mañana apareció Silvina (Palliotti), que es una chica específicamente de teatro, y Carlos le dio unas bases de soldadura, de seguridad, y misteriosamente al mediodía ya estaba soldando. Hoy (por ayer) no está porque se va a Tres Arroyos. Comenzó increíblemente sin miedo, al material, a soldar. Después lo trajimos a Alan (Arias), desde Cascallares (NdR.: Partido de Tres Arroyos), que ayudó mucho, y el resto lo que hicimos fue pintar, organizar todo, armar”.



Respecto de la iniciativa del grupo de teatro, Scarpatti explicó que “esta experiencia, además de ser sumamente gratificante estar con Carlos, él nos abrió las puertas de su motorhome, nos hizo familia, y el nos quiere ayudar a generar este espacio, este teatro de rancherías, que la verdad que la propuesta es muy linda y que los chicos de teatro tengan un lugar para ellos, que no es fácil conseguir, y hay un grupo muy lindo para hacer cosas increíbles. Él nos escuchó, nos dio muchas ideas, nosotros salimos a buscar pero no encontramos todavía nada. El viernes vamos a Tres Arroyos porque hay una posibilidad”.



Regazzoni, al escuchar eso, tomó la palabra y añadió: “Si, el intendente de Tres Arroyos quiere darnos un lugar. El mundo es así. Después van a decir ‘estuvieron cuatro meses y no les dijimos nada de que se queden’, pero bueno, la sociedad no está preparada para esto. En la Argentina a los artistas nunca se los integró en la sociedad. Por eso cuando Echeverría me dijo ‘yo quiero que vos hagas el monumento a Fangio’, si, le dije, ‘pero te van a cagar a patadas, te van a decir viste como habla el tipo’. El arte tiene una presencia, una potencia, que derriba instituciones. Sería interesante que los escucharan no siempre porque son sapos de otro pozo. Qué los escuchen porque son nativos que han producido, en parte como ayudantes míos, estas dos obras”.

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