lunes, 16 de enero de 2012

El Dakar culminó su fiesta en Lima, Perú


La Plaza de Armas de la ciudad de Lima bajó ayer el telón de la edición 2012 del Rally Dakar con un marco excepcional de público que colmó desde varias cuadras a la redonda los sitios establecidos para la coronación.



La rampa se emplazó frente a la antigua Catedral, en la que por primera vez en años no hubo misa. La plaza, con edificios del siglo XVI, con típico estilo colonial, se completó con la casa del obispo y la Casa de Gobierno, que guarda estilo francés con jardines y salones similares al Palacio de Versalles en Francia.

Con ese entorno llegó la coronación. Las últimas tres ediciones del Rally Dakar 2012 tuvieron en el apellido Patronelli al símbolo de la victoria en cuadriciclos. Marcos en 2010 y Alejandro en 2011/12.

Fue un trabajo de equipo en el que fuimos venciendo dificultades paso a paso. Se hizo muy duro correr en las etapas de Argentina por el intenso calor, fue muy desgastante llegar a Copiapó en Chile y en Perú, atravesamos las dunas más difíciles de la carrera, casi como las de Mauritania o Egipto. Con Marcos y mi familia cumplimos con lo que nos habíamos fijado: llegar y ganar. Esta victoria es para todos los argentinos que siempre nos apoyan vayamos donde vayamos”, concluyó diciendo Alejandro, quien mostraba orgulloso la medalla bañada en oro que lo acredita como ganador en su especialidad.

El francés Cyril Despres, campeón en la categoría motos, fue coronado con la estatuilla en medio de papelitos color oro; distintos a los del francés Stephane Peterhansel, el mejor en autos, que fueron plateados. El presidente Ollanta, tras entonar el himno nacional del Perú, fue invitado por Peterhansel a subirse al Mini y juntos ingresaron en la Casa de Gobierno, para luego en su explanada saludar a los aficionados.

Robby Gordon intentó hacer un salto final, pero el motor de su Hummer se negó a arrancar y hubo que empujarlo para bajar de la rampa.

Por su parte, el argentino Lucio Álvarez no subió al podio pero regresa con la satisfacción de haberse convertido en el mejor piloto argentino clasificado en la historia del Dakar. Orly Terranova, que había llegado noveno, fue superado por el mendocino, que arribó sexto.

Anoche no pude dormir, estaba muy nervioso pensando en esos 29 km. finales y en los que no fuera a pasar nada que empañara esta gran alegría que tenemos, junto a mi navegante Ronnie Graue. Nos pasó de todo, rompimos gomas, nos dimos vuelta y cuando estábamos en esa incómoda situación, lo primero que pensamos fue ‘ojalá que caigamos sobre las cuatro ruedas’. Y se dio (risas). Luchamos contra todos los contratiempos y los superamos. Somos amateurs frente a un gran grupo de profesionales y en nuestro segundo Dakar haber conseguido esto es algo maravilloso. Este premio es para mucha gente que creyó en nosotros”, concluyó el piloto argentino.

Los camiones pasaron por un costado de la rampa y a modo de enormes carrozas, llevaron a pilotos e integrantes del equipo saludando como si la plaza fuera un sambódromo.

Fue el epílogo de una fiesta que convocó a miles de peruanos, provocando un gran caos de tránsito en el centro de la coqueta ciudad de Lima, que mezcla una arquitectura colonial extrema con la modernidad de sus edificios, sus anchas avenidas y su gente, que vivió el Dakar como el acontecimiento del año.

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