sábado, 3 de mayo de 2014

Ayrton Senna: A 20 años de la partida del ídolo brasileño

Se cumplen 20 años del terrible accidente en Imola que le costó la vida al piloto más carismático de la historia y sacudió el automovilismo mundial. Su leyenda y legado nunca serán olvidados.

(El Mundo.es) Es difícil imaginar cómo sería la vida de Ayrton Senna a los 54 años. Imposible saber con cuántos títulos mundiales se hubiera retirado, si sería comentarista de televisión, director de equipo o si, por el contrario, llevaría una vida completamente alejada de los grandes premios. Todas esas preguntas quedaron sin respuesta aquel fatídico 1 de mayo de 1994. El brasileño, el piloto más carismático y visceral de la Fórmula 1, se dejó la vida en el circuito italiano de Ímola al perder el control de su monoplaza en la curva rápida de Tamburello, a 320 kilómetros por hora, cuando lideraba la carrera.


Los minutos posteriores al accidente componen una imagen atroz, con el coche devuelto al asfalto tras impactar de forma violenta contra el muro y el brasileño inmóvil dentro del habitáculo. Los médicos que le atendieron en un primer momento ya comprobaron la gravedad de su estado. Senna tenía el cráneo aplastado. Con cuidado, le sacaron del coche y le practicaron una traqueotomía. Después fue trasladado en helicóptero al hospital Maggiore de Bolonia, donde se comprobó que los daños cerebrales era irreversibles. Poco más pudieron hacer por su vida. A las 18.40 se certificaba su fallecimiento.

La noticia de la muerte de Senna causó una conmoción nacional en Brasil, donde el piloto paulista sobrepasaba con creces la categoría de ídolo. No tardaron en surgir teorías de todo tipo sobre las causas del accidente, aunque las investigaciones concluyeron que el piloto fue responsable al perder el control de su monoplaza. Su novia de entonces, Adriana Galiesteu, sí admitió que el piloto no estaba en las mejores condiciones para afrontar la carrera. La muerte el día anterior del austriaco Ratzemberger durante los entrenamientos había dejado tocado al tricampeón, que, además, había iniciado de forma horrible su etapa en Williams después de seis exitosas temporadas en McLaren. «Ayrton estaba nervioso. No conseguía del coche el resultado que quería y se exigía más. Antes de la carrera le pregunté si todo estaba bien y el respondió que no, que todo estaba mal... Me dijo que había ocurrido un accidente horroroso y que no iba a correr más», reveló Galiesteu a los pocos días del fatal desenlace.

Senna fue enterrado en el cementerio paulista de Morumbí, hoy convertido en lugar de peregrinación. Más de dos millones de personas salieron a la calle para asistir a un cortejo fúnebre que encabezó el mismísimo presidente de Brasil. Senna recibió honores de Jefe de Estado. Su muerte, la última registrada en una carrera de F-1, al menos sirvió para remover conciencias y que los máximos responsables del Mundial iniciaran una profunda reflexión en cuestiones de seguridad.

Hoy, veinte años después de su muerte, Brasil volverá a homenajear con fuerza a su hijo predilecto, al piloto indomable. También en el circuito de Ímola se recordará a una leyenda de las carreras. Fernando Alonso, por ejemplo, ha confirmado su presencia a una misa tributo que se realizará frente a la curva donde falleció el que fue su héroe de la niñez.


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