viernes, 21 de agosto de 2015

Patricio Fernández: “La idea es ir carrera a carrera”

El marplatense, ex bicampeón de la Promocional, habla de su aventura en el TC Rioplatense. “Estamos funcionando muy bien, algo que sinceramente no esperábamos”. Además, los agradecimientos y la emoción por un hijo piloto.



Por Claudio Barrueco. Son horas especiales las que transita Patricio Fernández cuando afronta el mano a mano con Tiempo Récord. El talentoso piloto marplatense, ex bicampeón de la Promocional y ahora en el TC Rioplatense defendiendo los colores de Chevrolet, hablará de Néstor Calvo, ese maestro de la vida que se mantiene latente entre sus mejores recuerdos. Y hete aquí la primera razón: “Más allá de lo deportivo, para mí significó mucho a nivel personal y laboral. A raíz de eso fue que salí haciéndome el auto de carrera completo. Es la persona que nos hizo arrancar con todo esto. Y cada vez que llega la fecha de su cumpleaños (9 de julio) nos acordamos de una manera particular”, suelta, emocionado, sobre el fallecido preparador.

El “Pato” -según la esfera automovilística- está viajando al sur argentino. Lo espera una competencia en Cutral Có, localidad petrolera de Neuquén, con la mirada puesta en el Citroën que fue campeón en sus manos. Palabra del protagonista mediante, las precisiones. Y hete aquí la segunda razón del particular momento: “Es el auto que manejé en la temporada 2012, en la Promocional. Ahora pasó a manos de Damián Fagan, incluso ya ganamos una carrera. Y hablo en plural, sí, porque yo mismo sigo atendiéndole el chasis desde Mar del Plata. La familia Molina hizo la venta. Y una vez concretada la misma, me dieron la posibilidad de atenderlo nuevamente, a un montón de kilómetros. Estoy mandando elementos para afuera y todo está funcionando muy bien”, se escucha al otro lado del teléfono. El contacto no registra interrupciones…

-¿Habías viajado antes o empezaste recién ahora?
-Empezamos ahora, para la segunda carrera del auto. La idea es controlar todo lo que uno ha hecho y lo trabajado en conjunto con Damián y su padre. Acordamos las tareas por teléfono y también vía mail.

-¿Y con el automovilismo zonal seguís vinculado?
-En este momento, lo único que estamos haciendo es darle una mano a la familia Cortina con el Fiat 128 de la Monomarca. Ganamos la tercera fecha, en Mar del Plata. También, cada vez que corre, le damos una mano a Lucas Caram dentro del TSC.

-¿Qué hay de vos como piloto? En Buenos Aires lograste un cuarto puesto que acaso podrá significar el principio de algo muy auspicioso.
-Sí, ni hablar. Veníamos con muy buenos parciales en las diferentes tandas. Ya en la anterior carrera de Buenos Aires pude llegar cuarto y, sin embargo, me quedé sin frenos. Después, en La Plata, largué la serie desde el séptimo lugar, me acomodé segundo, tuve posibilidad de ganarla y me toqué con Gustavo Ayala. Los dos terminamos afuera, aunque me responsabilizaron por la maniobra y tuve que arrancar la final desde el fondo. Terminé abandonando porque se me abrió la puerta al tocar un Falcon. Por todo eso, en definitiva, no pudimos redondear, pero el auto mostraba un buen funcionamiento. Lo conseguimos recién en la segunda carrera de Buenos Aires. Y realmente nos sentimos con mucha expectativa para encarar lo que viene.

-¿Por qué elegiste el TC Rioplatense?
-La idea principal fue desligarme un poco de la parte mecánica. Además, como digo siempre, en la zona hemos formado parte de todas las categorías y siempre llegamos a figurar adelante. Acá el desafío era medirnos en la zona de la Federación Metropolitana. De todas maneras, después de la segunda o tercera carrera, el auto pasó a ser atendido por nosotros en Mar del Plata. Y bueno, como que otra vez asumimos la responsabilidad de hacernos todo, algo a lo que ya estamos acostumbrados. Hoy el armado pasa por nuestras manos, con mi señora y los chicos que llevamos a las carreras. Mi viejo se está ocupando de la parte monetaria, entonces yo me tengo que despreocupar de eso.

-¿Hay algo que te sorprende de la categoría?
-Sin dudas, la atención que te dan. La gente de la categoría te atiende de una forma espectacular, se brinda bárbaro. Por ejemplo, nos han llamado cuando entrábamos a Buenos Aires, porque nos llegamos a retrasar en el cálculo de arribo, para ver si nos había pasado algo o bien si necesitábamos una mano. Hay cuatro o cinco personas que están continuamente dando vueltas por los boxes, enfocadas en todos los detalles. Ellos se preocupan mucho por cuidar la categoría, por saber cuál es la opinión de los pilotos. Tampoco se puede obviar la parte de los comisarios deportivos y los técnicos; son muy estrictos y eso está muy bueno. Y otra cuestión importante, pese a no ser barata, es la televisación. Te podés mostrar a través de Carburando. Nada menos.

-Como para completar lo bueno, el parque automotor se mantiene en cada presentación.
-Sí, tal cual. En todas las fechas hay 28 o 30 autos. Ahora hicieron la clase B, que va con todo lo mismo a excepción de las gomas, que deben ser usadas. Si bien corremos todos juntos, esta división tiene un campeonato paralelo. No paga televisación y la inscripción cuesta la mitad. En definitiva, terminás gastando menos que en el TSC y corrés contra 30 autos iguales. Ya hay varios de otras categorías que se están arrimando.

-¿Cuál es tu objetivo?
-A este año lo tomamos como experiencia. Es por eso, justamente, que cuando debimos abandonar no arriesgamos nada. Pensamos en la próxima temporada. De cualquier manera, hoy nos encontramos cerca de entrar al playoff, entonces la idea es aprovechar esa posibilidad y después ver cómo seguimos. Por ahora estamos funcionando muy bien en esta categoría, algo que sinceramente no esperábamos. Le hemos encontrado la mano a los circuitos, el auto se mantiene con buen funcionamiento y Gabriel Bozzone trabaja duro con el motor para lograr aún más potencial. Estamos muy bien parados. Igual vuelvo a lo del principio: queremos hacer experiencia. Si se gana o algo de eso, buenísimo. Pero la idea es ir carrera a carrera.

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