miércoles, 25 de noviembre de 2015

El museo de Balcarce cumple 29 años

Allí se conservan autos, trofeos y reconocimientos. La historia del chico que a los once años tuvo que trabajar en un taller.



(ESCRIBE SEBASTIAN PLAZA) A los once años Juan Manuel Fangio tuvo que ir a trabajar en un taller y luego se transformó en cinco veces campeón del mundo de Fórmula 1. Esa epopeya encarna el “Chueco” de Balcarce a lo largo de una vida rica en anécdotas y logros que expiró hace 20 años.

Conservar los valores que transmitió y su trayectoria en el automovilismo ese es el lei motiv del Centro Tecnológico, Cultural y Museo del Automovilismo "Juan Manuel Fangio" que hoy está cumpliendo 29 años de vida.

El presidente de la Fundación Fangio, Antonio Mandiola, reconoció que tienen la difícil tarea de que los jóvenes conozcan la historia de un campeón de la década del ´50. Seguramente, si en esos entonces hubieran existido las redes sociales resultaría fácil la comparación con Hamilton, Schumacher o Ayrton Senna, por citar a algunos pilotos contemporáneos.

Sin embargo, el Museo Juan Manuel Fangio es un ícono material que sirve y mucho para mantener viva la trayectoria de Fangio y por el que pasan alrededor de 40.000 visitantes por año.

“Trabajamos para tratar de mantener los valores humanos y la carrera deportiva de Fangio presentes. Fue un gran piloto y muy distinguido porque tuvo una posibilidad divina de destacarse en el deporte automotor mundial”, expresó Mandiola.

El “Chueco”, como le decían, se caracterizó por su perfil bajo, su trato respetuoso y por demostrar toda su sapiencia en la pista y a la hora de hacer declaraciones. Quedó para la historia la frase “tratar de ser el mejor, sin sentirse el mejor”, entre muchas otras.

La imagen de Fangio se eleva mucho más cuando se da a conocer el sacrificio que le llevó correr. De hecho, sus convecinos le donaron un auto en sus inicios.

“Fue un muchacho sensible y sencillo que fue criado de una manera muy humilde en un pueblito de la provincia de Buenos Aires. Su papá fue albañil y su mamá costurera”, recordó Mandiola.

El presidente de la Fundación Fangio contó que “desde joven fue muy deportista practicando fútbol y boxeo antes del automovilismo. A los 11 años y por necesidad empezó a trabajar en un taller y se enamoró del ruido de los motores”.

Ese joven de poco hablar que barría un taller y alcanzaba piezas a posteriori se destacó entre los pilotos más reconocidos de las décadas del `40 y el ´50, una época de oro del automovilismo mundial. “Ese joven humilde llegó a tener y tiene monumentos en Monza, Nurburgring, Mónaco. Es impresionante el respeto y permanente recuerdo que le tiene Europa a Fangio”, argumentó Mandiola.

Sueño cumplido

El propio Fangio y su amigo Juan Manuel Bordeu crearon la Fundación Museo Fangio unos meses antes de inaugurar el museo el 22 de noviembre de 1986. El organismo tiene como principal misión velar por los objetos que Fangio obtuvo a lo largo de su carrera deportiva que se los donó al pueblo de Balcarce. También buscar que los logros deportivos y la imagen del quíntuple no se olviden y se mantengan vivos en las futuras generaciones que no lo vieron correr.

“Bordeu fue el compañero de ruta y se unió un grupo de vecinos de la ciudad para dar respuesta a Fangio de guardar trofeos, cascos, obsequios, autos y condecoraciones que había recibido”, manifestó quien desde 1997 preside la fundación.

Mandiola hizo hincapié en que el grupo comenzó a golpear puertas para financiar el proyecto. El llamado a licitación y los primeros pasos de la obra los financió quien era gobernador a fines de la década del ’70, el militar Ibérico Manuel Saint-Jean.

“Fangio dijo: pensé que mis recuerdos iban a estar en un prolijo galponcito. Cuando se abrieron las puertas del museo en la inauguración se vio a un Fangio a pura emoción. no sólo por cómo había quedado sino porque lo acompañó su familia, empresarios, amigos, políticos y hasta pilotos llegados de Europa”, resaltó el arquitecto Mandiola.

Con el museo se logró recuperar el antiguo edificio céntrico y de valor patrimonial que ocupó la Municipalidad y el Concejo Deliberante y que hacía años que se encontraba abandonado.
Se habló con autoridades municipales y provinciales y se logró que el edificio pasara a ser municipal y luego donado al museo.

Un grupo de siete arquitectos locales – entre ellos, Mandiola - trabajó en el diseño junto con un constructor local.

“Los fondos provinciales llegaron a un 18% de la obra. Ahí fue donde se contactaron empresas privadas para poder concluir la construcción. Por ejemplo, la empresa Renault donó un automóvil con el cual se hizo una rifa y también acompañaron lo proeza unos 200 vecinos de diferentes ciudades que compraron un bono contribución con el cual se hicieron socios adherentes”, mencionó el Presidente.

Asimismo, indicó que “Fangio era un gran abridor de puertas por los amigos y el respeto que había cosechado cuando era piloto y todo se hacía más fácil a la hora de conseguir recursos”.
El museo se construyó con mucho ingenio y primariamente contenía sólo tres autos de Fangio, algunos aportados por el Automóvil Club Argentino y otros de coleccionistas privados.

Luego con el tiempo sufrió algunas modificaciones con el asesoramiento de técnicos del Museo de Mercedes Benz en Stuttgart, Alemania. Se interesaron por sí mismos por la huella que había dejado Fangio en la marca teutona. “Así se le dio un orden museológico para exhibir de la mejor manera posible los recuerdos de Fangio”, apuntó Mandiola.

Actualmente el Museo Fangio trabaja en campañas de educación vial, una competencia de autos ecológicos con alumnos secundarios, administra una escuela secundaria en Gonzáles Catán que financia la empresa Mercedes y organiza diferentes actividades a lo largo de varias provincias.

Una empresa privada comenzó a construir en Balcarce el primer Hotel Fangio de cinco estrellas como parte de una cadena que tendrá sucursales en diferentes provincias y la posibilidad de que también se replique en el exterior.

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