domingo, 14 de abril de 2019

UNA HAZAÑA QUE TIENE TINTES DE ÉPICA

El triunfo a Santiago Mangoni le abre las puertas a nueva etapa tras una jornada memorable. El Grandote inscribió su nombre en la lista reducida de corredores que ganaron una vez en el TC, siendo séptimo balcarceño en ganar en Turismo Carretera.

"Le agradezco a todos por el apoyo. Es difícil de entender lo que logramos. Disfruto del trabajo y de todo el esfuerzo que hacemos. Estoy muy emocionado. Este día me quedará grabado de por vida" decia Santiago Mangoni apenas iniciada la conferencia de prensa. Dificil que se olvide un día así.

¿Cuantas veces habrá soñado Mangoni vivir este momento? Seguramante que muchas noches de su vida en el mismo instante en que se subió a un karting de la categoría Escuela en la AZK, en su paso por el automovilismo zonal y desde el preciso instante en que llegando como campéon del Turismo Special de la Costa, puso pie en el TCPM iniciando su camino en las categorías de la Asociación Corredores Turismo Carretera.

Santiago Mangoni logró una hazaña en tiempos de hiper profesionalismo. Venció con su propia estructura, con un presupuesto modesto y con un grupo reducido de mecánicos en la cual cada uno sabe bien cúal es su función lograr un triunfo en una categoría en la que el primer lugar está reservado para reservado para pilotos que habitualmente compiten en el JP Carrera, el Coiro Dole Racing, el Catalan Magni Motorsport o cualquier otra estructura que se maneje con holgura.

Sí, lo de Santiago Mangoni es una hazaña por donde se lo mire.

Es el triunfo de los equipos chicos, de los que arman el auto en pequeños talleres y en el que se hace el asado con el auto a metros de la parrilla. Es el triunfo de las raices, de las aventuras con sabor a hazaña y del trago del champagne que borra todos los sabores amargos y las incertidumbres de saber o no si se puede llegar para correr la próxima carrera.

El Santiago Mangoni Competición es como jugar en primera con amigos. Parafraseando a Alejandro Dolina: "Uno juega mejor con sus amigos. Ellos serán generosos, lo ayudarán, lo comprenderán, lo alentarán y lo perdonarán. Un equipo de hombres que se respetan y se quieren es invencible. Y si no lo es, más vale compartir la derrota con los amigos, que la victoria con los extraños o los indeseables."

Y eso se vió durante todo el fin de semana en el Rosendo Hernández de San Luis.


Entradas populares

Buscar

Archivos