Polinori, un todoterreno en las sierras

Hace 56 años Marcelo Polinori ganaba la XI° edición de la Vuelta de Tandil a casi 150 Km/h de promedio, superando a José Manzano y a “Pocho” Facchini.

(ESCRIBE LUIS ORLANDO SANCHEZ) En el marco de las Bodas de Plata del Tandil Auto Club, el 16 de Agosto de 1964 se desarrollaba una carrera reservada para No ganadores, con grandes figuras de la época. El lugar elegido había sido el triángulo Tandil, Ayacucho, Rauch y regreso a Tandil, recorriendo el mismo, en tres oportunidades. El escenario era atractivo, de algo más de 200 kilómetros, con un tramo extenso de tierra. La sorpresa fue la torrencial lluvia de aquel fin de semana, que dejó anegados los caminos en muchas zonas, por eso la deserción fue muy alta.

Los 25 años del TAC

El año 64, resultaba una temporada venturosa para los serranos, el Tandil Auto Club celebraba la Bodas de Plata y los festejaba con las “Seis Horas de Turismo Mejorado” en el circuito Vuelta a la Carretera, el emblemático reducto de 48,700 kilómetros que transitaba por avenidas de la ciudad y las rutas provinciales, 30, 74 y 226, luego una carrera especial de Turismo Carretera reservada para No Ganadores, con la presencia de grandes figuras, algunos jóvenes que aún no habían ascendido al lugar más alto del podio, aunque en aquella época, la celebración era distinta. La competencia se desarrollaba en el triángulo Tandil, Ayacucho, Rauch, caminos de tierra y asfalto (11° edición) premio “Tandil Ciudad de Turismo”.

Cerrando el año el TAC, ponía en marcha la clasica Vuelta de Tandil, también en el circuito Alberto Carlos Logulo (Vta. a la Carretera).

Fiesta con lluvia

En un circuito distinto, al utilizado por la histórica institución, que cumplió 81 años de vida, en el mes de Mayo, se disputaba aquel desafío para No Ganadores en el “Triángulo de la Amistad”, el mismo unía Tandil – Ayacucho – Rauch – La Argentina – Tandil sobre 209,358 kilómetros que era transitado durante tres vueltas, para cumplimentar 628,074 kms, el total de la exigencia.

Actuaron como CD Roque Molinari, cronometrista Alejandro Marón y Oficial Deportivo, Félix Arnaiz.

Al cierre del registro de inscripciones fueron 43 los pilotos anotados, 33 dieron su presencia al momento de iniciación de la prueba, con el efectivo lanzamiento de las máquinas.

En la previa sabatina, el sellado y verificación se producía en el local de Tandilmini, concesionaria General Motors, en la Avenida Espora y Balbín. Ese lugar, también era utilizado como parque cerrado, al finalizar la carrera.

El “Moño Apache”

Grandes actores del TC mostraba esta entrega en las sierras, entre ellos el “Negro” Norberto José Polinori, que venía precedido de grandes actuaciones. El piloto de Villa Cañas, era uno de los luchadores y laboriosos protagonistas de la marca, trabajador incansable en su pueblo del Depto de Gral López. El auto, había sido probado por el “Sapito” de Venado Tuerto, Marcos Ciani, luego de la adaptación llevada a cabo por José María Baquio.

Polinori, hizo andar el Chevrolet, pero debieron ponerle mucho esfuerzo y empeño para lograr durabilidad a la planta motriz, que rendía, pero se rompía. Héctor “Chacarita” Pettinari, N. Ferreyra, Julio Galván (acompañante), Moises Brahim y la tarea de “Tino” Tombolini, que asimilaba muy bien los detalles que le proporcionaba su amigo Marcos Ciani. Así, le encontraron la vuelta al Apache 4 bancadas que luego comenzó a rendir sus frutos. Pettinari logró perfilar una tapa con seis entradas y cuatro salidas, y los resultados aparecieron rapidamente.

Húmedas acciones

El 16 de Agosto, se corría en Tandil, en un trazado diferente que se estableció por única vez.

En ruta 226 y calle Cuba, se ponía en marcha el compromiso con lluvia y frío, el GP Tandil Ciudad de Turismo con 33 postulantes. “Pocho” Facchini con “Mingo” Solís de acompañante, pusieron proa a la ciudad de Ayacucho, manejando las acciones a bordo del Chevrolet que motorizaba Victor Saseta en la ciudad feliz. En los primeros 209 kilómetros, lo escoltaba Rubén Roux, Norberto Polinori, Pablo Facchini y los tandilenses, Adalberto Berastegui y “Pichón” Araquistaín. Hasta la ciudad de las rosas, por la ruta provincial 74, el trámite era sumamente veloz, pero se complicaba cuando transitaban los caminos de tierra donde había verdaderas lagunas, y el barro sumamente blando. Al cabo del segundo giro, Polinori dominaba el parcial, pero Roux se afirmaba en la punta, seguido por el de Villa Cañas y tercero, Facchini, que perdía algo de terreno en la zona barrosa.

La vuelta final resultaba electrizante, a todo o nada, “Pepe” Manzano con el Chevrolet de Alvear, Mendoza, era el más veloz de los últimos 209 kilómetros, pero el “Negro” Polinori, marcaban diferencias con el Apache 4B de Villa Cañas, elaborado por Pettinari y Tombolini, a casi 150 de promedio, superando a José Manzano con Adolfo Marello, arribando tercero “Pocho” Facchini. cuarto el pampeano José Ingaramo con el Ford que luego le vendió a “Cacho” Di Fonzo, y quinto el neuquino Cayetano Saladino. Completaron los siete clasificados, Ernesto Serafin Scally (Suky) el hombre de las Flores y Fernándeo Mártore, piloto y preparador de La Plata, ex-acompañante de Arnaldo De Thomas.

Tandilenses sin fortuna

La entusiasta embajada serrana no tuvo fortuna, en la 11° edición de la Vuelta de Tandil, formando parte de una carrera reservada para pilotos No Ganadores. Un desafío intenso y complejo, que tuvo lugar en una jornada fría y lluviosa. Dionisio “Pichón” Araquistain y Adalberto Berastegui, ambos con Ford, venían cumpliendo una tarea relevante en la primera vuelta, luego de recorrer algo más de 200 kilómetros, Tandil, Ayacucho, Rauch y retorno a Tandil por caminos de asfalto, tierra, barro y extensas lagunas. Los dos debieron desertar, como varios aspirantes que quedaron atascados en la zona de barro y tierra blanda. En cuanto a los otros tandilenses, no alcanzaron a cumplir con las espectativas y debieron abandonar, Eduardo Luis Usandizaga, Aquilés “Kelly” Rifé (El Chacarero) también representante de María Ignacia, Vela, y el seudónimo “Ruta 3”, T. Fernández Millara, acompañado por Juan Cora en la cupé Ford, que había pertenecido a Plinio Abel Rosetto.

Una inolvidable entrega de los carreteros, que ha quedado grabada en la prolífica historia del Tandil Auto Club.

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