A 30 años del campeonato de Emilio Satriano en Tandil

Un 16 de Diciembre de 1990, los hermanos Pablo y Emilio Satriano llegaron a la cima del TC consagrando al Chivo tras casi 10 años de sequía. El colega Luis Orlando Sánchez, testigo privilegiado de esa carrera, evoca con su pluma el recuerdo de aquella jornada serrana.

(ESCRIBE LUIS ORLANDO SANCHEZ - FOTOS HISTORIA TC) Treinta años atrás, el 16 de Diciembre de 1990, Tandil era el lugar elegido para el Premio Coronación del Turismo Carretera, disputando la 33° edición de la emblemática competencia y la penúltima en el panorámico circuito semipermanente. Una emotiva celebración en las sierras, la corona de Emilio Satriano y el festejo del “moño” en el Nürburgring Argentino.

Dos semanas antes, el mal tiempo obligaba al Tandil Auto Club a la postergación del episodio final del año, pero felizmente la espera resultaba favorable y pudo cristalizarse la nueva opción con un clima muy agradable.

Como en la temporada anterior, quedaba clausurado el campeonato utilizando el escenario rutero por excelencia, uno de los más atractivos tanto para el público como para los actores.

El Dr. Amílcar Dirazar, estaba a cargo del comisariato deportivo y Horacio Piccardi, titular del TAC, oficiaba como director de la prueba.

El desarrollo de la jornada final de la temporada, se disputaba con dos series o etapas de cinco vueltas y suma de tiempos para armar el clasificador final, con lo cual se repartían más puntos que en una realización normal.

Previa de “chivos”

Un número exuberante de autos, formaban parte de la carrera N° 17 del certamen (101 largaban sobre 106 anotados), sin la convocatoria de otras veces, aunque igualmente el público superaba las veinte mil personas.

La temporada había marcado superioridad de Chevrolet y en este escenario no sería la excepción. Reaparecían en el compromiso serrano, el azuleño, Fernando Herraiz con una cupe Dodge de su propiedad y el de Burzaco Carlos Esteban Saiz con un Falcon que había tripulado Gustavo Giometti.

La "Bajada de Belén" con tres protagonistas que parecen tomar vuelo:
Emilio Satriano, Roberto Mouras y Oscar Castellano. (Foto Historia TC)

Desde los incipientes movimientos, la primera etapa mostraba el duelo entre Roberto Mouras y Luis Hernández , quienes no tenían nada que perder y se jugaban por una victoria para cerrar bien el certamen.

El de Carlos Casares tomaba el liderazgo en los relojes y en el camino antes de cumplir el primer giro superando a Satriano y Castellano que habían largado en la primera fila , pero luego aparecía Hernández pasando a dominar los cronómetros. Mouras se afianzaba en la punta luego de dos vueltas, comenzando a generar una ventaja a su favor de manera progresiva , quedando claro que el Chevrolet, alistado por Jorge Pedersoli estaba perfectamente balanceado para transitar el extenso trazado.

El de Nicanor Otamendi, contaba con un auto veloz como para seguirle el ritmo al tricampeón, pero sufrió una “pasada de largo” en una de las chicanas y si bien evitó el recargo , tuvo que parar a cero para volver a retomar velocidad con lo cual perdió valiosos segundos. Además, a Hernández, le costo trabajo superar a Morresi en el camino y esto también le jugó en contra.

3...2...1...top: Largan por la Avenida Don Bosco el "Obispo" y el "Pincho".

El tercer lugar lo ocupaba “Cocho” López durante gran parte del desarrollo, pero se encontró con rezagados que lo complicaron y sobre el final fue superado por Osvaldo Morresi y el local Vicente Pernía. Es cierto que la mayoría de la gente seguía la “otra” carrera, esa que llevaba al campeonato a Satriano o Castellano.

El de Chivilcoy corrió tranquilo apostando a llegar sin problemas, en tanto que el representante de Lobería anduvo un poco más rápido pero sin jugarse a fondo, administrando los metales para exigirlos en la segunda parte.

Con su andar regular, el Falcon naranja cruzaba la meta en el quinto lugar y el puntero del torneo lo hacía diez puestos más atrás por esta situación la ventaja de Satriano (no sumaba puntos en la etapa) era de 28,5 unidades cuando restaban disputarse 38 entre la segunda etapa y la suma final.

Con la Chevy alistada en San Martin por Jorge Pedersoli, Roberto Mouras obtenía la victoria sobre cinco capítulos, recorriendo 161,830 kilómetros, en 55m.15seg.57/100 a 175,713 Kms/h de promedio, segundo finalizaba Luis Hernández y tercero Osvaldo Morresi, cuarto el “Tano” Pernía y quinto Osvaldo “Cocho” López.

Luego Oscar Castellano, José María Romero, Oscar Aventín, Héctor “Titín” Fiorda y Juan Manuel Landa.

Cierre y corona de Satriano

Veinte tripulaciones menos largaban la segunda parte luego de casi una hora de demora por la mala ubicación del público , que parecía querer festejar por anticipado el título que iba logrando el ídolo de Chivilcoy.

En esta etapa, Mouras interpretó que no era necesario seguir exprimiendo su auto y comenzó a establecer un ritmo que le permitiera llegar, manteniendo las diferencias en la punta por suma de tiempos.

Como era de esperar Oscar Castellano tuvo que empezar a acelerar comenzando a acercarse a los tiempos del “Príncipe”, que a pesar de no ir a fondo, seguía dominando también el parcial.

Por el lado de Emilio Satriano la situación no cambiaba, el ritmo impuesto no le alcanzaba para ir mas adelante del noveno puesto, pero era suficiente para lograr el objetivo.

Sin bien las diferencias en el torneo se acortaban, la empresa era compleja para Castellano, solo el abandono del chivilcoyano, podría otorgarle posibilidades concretas al de Lobería.

Al entrar en la cuarta vuelta “Pincho” tomaba el liderazgo de la etapa y se ilusionaba con mantener el uno, la carrera iba a resultar interrumpida de manera abrupta por algunos accidentes en diferentes sectores del trazado.

Uno de ellos, se producía en la zona de la cuarta chicana donde volcaba el Dodge de los Hermanos Aranzana, Enrique resultó ser el más afectado con fractura de pierna y brazo derecho en tanto que Carlos presentaba traumatismos varios. En la curva de La Porteña al cortarse la barra estabilizadora, Carlos Saiz se despistaba violentamente llegando a dar cinco “tumbos” , sin consecuencias para el piloto de Burzaco y acompañante.

Cerca del cruce Scarminacci, tenía lugar el desenlace más complicado, volcando el piloto de Salto Néstor Gardinalli y detrás por esquivarlo (transitando en una nube de tierra) también se despistaba y volcaba el pergaminense Eduardo Drivet acompañado por el colega Martin Sevilla, quienes salieron ilesos del difícil trance.

En lo que respecta a Gardinalli, sufría fractura del fémur izquierdo y algunos traumatismos, mientras su acompañante Fernando Morán presentaba varios golpes, uno muy fuerte en el hombro.

Lógicamente la carrera se paró con bandera roja quedando contabilizadas las tres primeras vueltas de la segunda etapa para la suma de tiempos final. El triunfo quedaba para Roberto Mouras, en 33m. 20 seg. 05/100, segundo Oscar Castellano y tercero “Cocho” Lopez, cuarto el “Chueco” Romero y quinto Oscar Aventín.

En el resumen, por suma de guarismos, el “Príncipe” de Carlos Casares y Moctezuma Roberto Mouras, obtenía su último triunfo en Tandil, 1h. 28m. 35seg.62/100 a 175,243 de promedio, superando por 19seg. 15/100 a Luis Hernández, y tercero Osvaldo “Cocho” López a

25 seg. 67/100. En el cuarto lugar, quedaba el “Pato” Morresi y quinto “Pincho Castellano. Vicente Pernía, José María Romero, el “Puma” Aventín, Eduardo Marcos y Cesar Fiorda completaron los top ten de la penúltima carrera en el reducto de las sierras.

El “obispo” de Chivilcoy, Emilio Salvador Satriano alcanzaba el undécimo lugar, y quedaba consagrado como el nuevo monarca del TC.

La algarabia de todos los hinchas y de Chivilcoy aquel 16 de diciembre de 1990 (foto chivilcoyano - Historia TC)

Delirio del público que se volcó a la ruta para saludar su paso y festejar efusivamente este postergado título, el segundo que lograba una cupé Chevy desde su ingreso al TC en el año 1972.

Después de años de trabajo, de alegrías y sinsabores, los hermanos Satriano, alcanzaban el número soñado y bien merecido lo tenían. Nunca bajaron los brazos y siguieron peleando hasta lograr el ansiado objetivo.

Emilio Satriano fue un piloto rápido que no se guardaba nada y tuvo el reconocimiento de sus pares, respeto por sus rivales y jugando limpio en las disputas. Un digno monarca de los carreteros.

Una mano de truco: Castellano y Satriano se distienden temprano en la mañana del domingo antes de arrancar la actividad.


Mi carrera era contra Castellano

La idea era llegar porque sabía que con eso me alcanzaba para el campeonato, mi carrera era solo contra Castellano, no tenía sentido arriesgar a romper algo, con tal de ganar un puesto.

En la segunda parte apuré un poco más cuando me avisaron que “Pincho” avanzaba para evitar sorpresas. Este campeonato representa un premio para el equipo por los años de trabajo y sacrificio. Por eso, quiero dedicárselo a ellos , a mi familia y a todos los que me ayudaron” (Satriano).

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