El largo peregrinaje de los sueños.

El campeonato logrado se puede interpretar o leer de muchas maneras. Para quien suscribe, lo logrado por Christian Ivan Ramos es la íntima concreción de un anhelo que muchos pilotos del zonal buscan y pelean por ello: que lo anhelado sea realidad.

"Creo que lo más importante es que le damos la posibilidad a un pibe de que dentro de un año pueda correr en Turismo Carretera. Poder llegar a ser protagonista del TC es lo máximo para un piloto, y creo que ese es el logro más grande" – Esteban Trotta en declaraciones en Radio Brisas Motor y Pole Position.

Pasaron cinco días de la consagración de Christian Ivan Ramos en el TC Mouras y quizás también, la de una definición tan atrapante digna de una película de Hollywood porque tiene todos los condimentos: 12 hombres en pugna por un objetivo, suspenso, adrenalina y cualquiera que lograra la ansiada corona lo tenía merecida porque todos lucharon por ello durante nueve fechas a contrarreloj. A veces se logra por mérito, a veces se logra por azar, y a veces se logra por la desgracia ajena de tu contrincante. Cosas ajenas del destino que inclina la balanza a tu favor o perjudicar un año de esfuerzo de la manera más ingrata posible. La talla de los rivales jerarquizan un logro.

Pudo haber sido de Ian Reutemman, pudo haber sido de Marcos Castro, pudo haber sido de Juan Manuel Tomasello, pudo haber sido de Agustín Martinez, incluso de Otto Fritzler. Todos hicieron méritos para llegar a la instancia final con chances e incluso hubo dos virtuales campeones en esas 16 agotadoras vueltas. Reutemann lo traicionó el motor y Castro no logró superar a Fritzler (a la sazón ganador) ya que necesitaba de la victoria para trepar a la cima de la tabla una vez culminada la carrera. No importa, el de Necochea remontó un campeonato que parecía perdido y llegó con chances sólidas al ingresar bajo la modalidad de “los tres de último minuto”. También para él y su grupo fue un año inolvidable.

Otto Fritzler cerró el año ganando en el Coronación y con chances por la Copa de Oro. Otro gran protagonista fue Ian Reutemann que hizo una temporada excepcional con la Dodge del Galarza Racing.

Y la Copa quedó para Christian Iván Ramos, que, aunque no ingresó público por la pandemia Covid fue una Fiesta. O al menos nos quedó esa sensación los que no pudimos ir porque los menos lo festejamos como algo propio. Con esa sensación de presenciar la concreción del sueño del pibe que luchó con entereza esos dos días en que todas las emociones, desde la más amarga hasta el goce más extremo, entraron en un frasco chico.

Alegría porque Iván Ramos arrancó el campeonato tarde, dando una fecha de ventaja. Alegría del cómo lo ganó: en la previa penó con la rotura del motor en la serie y más atrás con la quita de los tiempos en la clasificación por clasificar en una tanda equivocada. Desde el fondo hizo la hazaña: partió ultimo y con garra y reflejos escaló posiciones hasta finalizar noveno, capturando esos puntos de oro que valieron el campeonato.

Todo parecía perdido, pero no para el mayor de los hermanos Ramos que había vivido una situación similar hace 14 años atrás:

“Fue una carrera muy parecida a la que me tocó vivir en el Karting, en la Junior cuando en el año 2006 que llegaba bien al campeonato con 20 puntos de ventaja. Salgo a clasificar y no arrancaba el karting. Los chicos pasan a empujar al filo de la raya, habíamos hecho la pole después y por eso nos excluyeron (por ayuda externa) y me toca largar ante último la primera serie. Luego el único que tenía detrás me chocó y me arrancó el escape, así que tampoco pudimos correr la prefinal. Había que largar la final último en el puesto 24° y teníamos que ganar la carrera. Fue así que pudimos llegar a ganar esa carrera. La verdad es que fue una situación que el fin de semana me hizo recordar mucho esa época del karting que por suerte el desenlace fue el mismo” declaró dias despues en los micrófonos de Radio Brisas Motor.

Con su hermano Lisandro, siempre fueron uno. Lisandro Ramos luchó y logró títulos en el karting del Atlántico, de la misma manera que en la Promocional Del Atlántico y en la Monomarca 1100.  Christian hizo lo propio en la divisional Junior de la AZK, en el Turismo 4000 Argentino, también en el Turismo Special de la Costa y peleó hasta lo último un campeonato de TC Pista Mouras. Ese mérito dé por descontado que además fueron fruto del trabajo de equipo de turno, pero tenga por seguridad que no se hubieran concretado sin el apoyo de un hermano abajo del auto y viceversa. Festejan y sufren por igual por que son uno, como un sostén mutuo.

Juntos cualquier categoría, los hermanos Lisandro e Ivan Ramos se complementan tan bien que cimentaron las bases de los triunfos y campeonatos de ambos (Fotos Dario Troiano y Daniel Erreguerena).

Por eso estas palabras se apoyan en la declaración inicial de Esteban Trotta. Porque el responsable del Trotta Racing le dio la oportunidad a Iván Ramos de volver a competir en una categoría de jerarquía nacional tras seis años de ausencia y seis años de correr sin regularidad en los zonales. Por confiarle un auto campeón a un chico en el que volver al Mouras no estaba en sus planes y por confiarle una buena herramienta a un campeón zonal, el último del TSC. Un mérito comparable al de Lionel Ugalde cuando logró el campeonato del TC Pista en su único año en la divisional (2003) tras haber hecho una excelente temporada en el zonal del Atlántico con el TSC y APAC.

Trotta le da la posibilidad a un chico de correr en Turismo Carretera a un pibe que pocos recuerdan que compitió una carrera en la máxima y se lució. Fue en los 500 Kms del TC que se realizaron en el autódromo de Olavarría en el 2016. En aquella oportunidad compitió invitado por Nicolás González con el Torino del AyP Competición y merced a la estrategia que armaron, a mitad de carrera Ramos estaba en la punta de la carrera peleando la posición con Luciano Trappa (Chevy Mariano Altuna) y Sebastián Reynoso (con el Ford de Mauro Giallombardo). Culminaron 8vos.

Al milímetro, Christian Ivan Ramos pelea en plena recta principal con el Torino de Nicolás Gonzalez la punta en los 500 kms de TC en el autódromo de Olavarría en 2016, siendo hasta el momento su única carrera en el Turismo Carretera. Por un momento, el apellido Ramos volvió al TC.

Por ello el campeonato de Ramos es el triunfo de los sueños, el triunfo de lo anhelado, de que las metas que se plantean a largo plazo se pueden concretar independientemente del tiempo que lleve. Es también la alegría de los habitantes de Mechongué, que vieron a los hijos de Marcelo y Rosa crecer y jugar en sus calles. Y también el revivir los recuerdos que otro Ramos, (Lalo, hijo de esta tierra también) lograra el campeonato 1994 de TC de manera agónica en el Coliseo porteño y sin Play off.

 El 2020 fue un año amargo, triste y duro. De todo lo malo, nos queda en la memoria y para siempre que el anhelo más profundo de un chico de pueblo se pudo concretar. Es la victoria de los sueños al amargo desencanto cotidiano.


Con una sonrisa y la Copa en la mano, Ramos cierra un año memorable en el TC Mouras. Un detalle: su buzo antiflama es el mismo que utilizó en los últimos ocho años de su campaña deportiva.  (Foto German Alt - Prensa ACTC)


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